En la entrada anterior explicamos cómo colgar marcos y cuadros pero, ¿y si nos equivocamos? Para aquellos que somos primerizos y no estamos acostumbrados a esto de manejarnos con las medidas y el taladro, suele ser bastante habitual…
Supongamos que hemos tomado mal las medidas del marco y la distancia entre agujeros no se corresponde con la de los puntos de enganche. No pasa nada. Si queremos dejar el marco colgado en ese momento podemos seguir dos soluciones que no son excluyentes entre sí, es decir, podemos recurrir urgentemente a la primera y luego, con más tiempo, realizar la segunda:
- Técnica del “ocultismo”. Se trata de una solución temporal ya que de esta forma no solucionamos el problema sino que lo ocultamos a la vista. Para ello, lo que hacemos es marcar otros dos nuevos puntos en una zona inmediatamente superior con las medidas correctas de forma que, al colgar el marco, éste oculte con su propio cuerpo los agujeros anteriores. Evidentemente esta técnica sólo es posible en los casos en los que la distancia entre los agujeros equivocados sea igual o inferior a la distancia correcta ya que si no no quedarían ocultos tras el cuadro.

- Técnica del “camuflaje”. En este caso se trata, ahora sí, de camuflar el agujero. Para ello utilizaremos masilla (plástica si el agujero no es muy grande o de relleno si el destrozo ya es considerable). Con ayuda de una paleta rellenaremos el agujero y, una vez seco, lo pulimos con una lija para eliminar imperfecciones. Finalmente, lo pintaremos con el mismo tono de la pared para intentar ocultarlo totalmente (cosa difícil porque las paredes se van ensuciando y perdiendo tono, pero se disumula bastante…).
Y, como siempre, ¡la mejor solución es prevenir! ¡Asegúrate bien antes de taladrar una pared!

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